more deeper

| 27 de agosto de 2013 | 6 comentarios |



Me estoy ahogando, siento el agua a mí alrededor y el peso que me jala más profundo, lo siento en mis tobillos, dañando mi piel y quitándome la vida a cada segundo. 

En cualquier momento no podré seguir aguantando la respiración y eso será todo.
Muevo los brazos intentando nadar, poder acercarme a la superficie, pero no veo nada, no hay ni una luz. No sé qué es más opresor, si el agua o esa densa oscuridad, ambas me ahogan y me aterran. 

Pero sigo moviéndome, sigo intentando subir, necesito aire.por favor… por favor” es lo único que repito en mi mente mientras me muevo, no quiero morir así, no quiero estar sola… tengo miedo”

La luna y su resplandor me señalan que estoy cerca, puedo ver su luz y me agito con más fuerza, pero mis brazos ya no responden, estoy exhausta, tan cerca de la vida pero no soy capaz de moverme. Quiero gritar, quiero maldecir a mi puta voluntad que está dejándome morir, no soy capaz de moverme, aunque quiero, aunque lo intente, estoy demasiado cansada y solo me hundo nuevamente.

tengo miedo… no quiero estar sola… que alguien me saque… por favor”

Es lo último que cruza mi mente antes que la falta de aire me deje inconsciente.

Continuación...

| 26 de agosto de 2013 | 5 comentarios |
Bueno dado la presión que ejerció una bruja y un nefi (bien detestables) es que vine a colgar una nueva entrada.

o.O

| 25 de agosto de 2013 | 5 comentarios |


Sí, ¿diga? sustuvo el teléfono entre el hombro y la oreja mientras seguía preparando la ensalada para la cena. Guardó silencio un momento al no escuchar respuesta, se limpio las manos con el paño y miró el teléfono para ver si la llamada seguía. Aló volvió a hablar. Era extraño, podía escuchar ruido pero nadie contestaba.

—¿Donde dejaste el baúl?—la voz era casi un murmullo, un terrorífico murmullo que le recorrió la espalda como si fuera hielo. Maldita sea Kat, dime donde lo dejaste

Sus ojos se abrieron asustados, miró por la ventana de la cocina, hacia el jardín, prestando atención a las sombras que comenzaban a formarse con el atardecer. El terror de que estuviera a pasos de ella la estaba paralizando.

Tony, ¿de… de que hablas?—logró decir a través del nudo que se había formado en su garganta. 
—¡El puto baúl! Mierda Katia no tengo tiempo, dime ¡¿dónde lo escondiste?!— sonaba ansioso, y realmente furioso.
—¿El de Lucas? ¿Para que lo quieres?
Escúchame bien Katia, será mejor que busques ese puto baúl, lo necesito ahora
No sé donde está, no lo he visto desde…
No me importa, será mejor que lo encuentres…
¡Mami!—un lejano grito interrumpió a Tony. Kat se giró hacía la entrada de la cocina, buscando a Lucas con la mirada, cuando no lo vio se dio cuenta de lo que estaba pasando.
Lucas… Lu… sentía el retumbar de su corazón en los oídos, las lágrimas ardían en sus ojos y sus pulmones parecían haber dejado de funcionar, impidiéndole respirar.
Encuéntralo o te juro que ese pendejo será quien pague tu estupidez
Tony no…por favorel sonido del teléfono colgado la noqueo, era como una máquina de signos vitales anunciando la dolorosa muerte, y eso la volvió loca. Estrelló el aparato contra la pared y un grito desesperado rasgo su garganta, no podía ser cierto, no podía tener a Lucas.
No puede hacerle daño se repetía una y otra vez tratando de creerlo. Sus piernas dejaron de sostenerla, haciendola caer, la fria y dura cerámica se clavó en sus rodillas pero el dolor no fue nada comparado con lo que sentia en su pecho, se rodeo el torso con los brazos, se sentía desarmada, se caería a pedazos. Las lagrimas recorrían sus mejillas nublandole la vista y su respiracíon entrecortada rasgaba su garganta. 

No era capaz de creer que Tony fuera capaz de amenazar con matar a su propio hijo.  

...

| 24 de agosto de 2013 | 2 comentarios |


Helena se sentó a mi lado, apoyando la espalda contra la pared y mirando la luna como yo. 

—No puedes seguir así— comenzó a hablar la rubia. La miré de reojo pero ella seguía admirando la brillante luna. No dije nada, no sabía bien que responderle. —puedo sentir tu mente divagar por los oscuros pensamientos que te atormentan, no los olvidas, no los dejas en paz
—No puedo, intento evitarlos pero siguen ahí, clavados— cerré los ojos y rodee mis rodillas con los brazos, apoyando la cabeza en ellas.
—Volverás a perderte, a desaparecer, no puedes seguir así
—Desaparecí hace mucho, increíble que ni tú lo notes— y fue la única vez que me miro, estaba enojada, y parecía algo dolida por mis palabras.
—No has desaparecido, solo intentas esconderte de todo lo que sientes y piensas, quieres que los demás te olviden, porque eso es lo que siempre esperas que pase, dejar de importar.
—Es lo que siempre pasa— susurré. Era incapaz de mirarla, no quería pensar, estaba cansada.
—No eres una cosa, no pueden desecharte o reemplazarte— su voz sonaba tensa, como si intentara no gritarme.
—Si pueden hacerlo— la mire a los ojos, para que entendiera que hablaba enserio—solo prefiero no estar ahí cuando lo hagan

Sus ojos se volvieron rojos, pero no me ataco, tampoco grito, solo se quedó a mi lado.

sueño

| 7 de agosto de 2013 | 5 comentarios |


De un segundo a otro me encontraba en la calle, la gente pasaba por mi lado, todos ocupados, todos en su propio mundo.

Sentía sus brazos rodeando mi cuello y cintura, no me dejaría ir, eso lo tenía claro.


—Puedo sentirlo, por más que trates de esconderlo— un escalofrió recorrió mi espalda al escucharla. Quería que se callara, no podía tenerla cerca,  no lo soportaba.

—No sé de qué hablas— dije con la voz más firme que pude lograr. Una opresión se había instalado en mi pecho y no era precisamente debido a su agarre.

—No trates de engañarme pequeña, está aquí— susurro recorriendo mi pecho con la uña, comenzó a subir por mi cuello, como si pudiera sentir el nudo en mi garganta—entre más lo niegas más fuerte se hace, esa inseguridad que crece día a día ¿quieres desaparecer?