sueño

| 7 de agosto de 2013 | |


De un segundo a otro me encontraba en la calle, la gente pasaba por mi lado, todos ocupados, todos en su propio mundo.

Sentía sus brazos rodeando mi cuello y cintura, no me dejaría ir, eso lo tenía claro.


—Puedo sentirlo, por más que trates de esconderlo— un escalofrió recorrió mi espalda al escucharla. Quería que se callara, no podía tenerla cerca,  no lo soportaba.

—No sé de qué hablas— dije con la voz más firme que pude lograr. Una opresión se había instalado en mi pecho y no era precisamente debido a su agarre.

—No trates de engañarme pequeña, está aquí— susurro recorriendo mi pecho con la uña, comenzó a subir por mi cuello, como si pudiera sentir el nudo en mi garganta—entre más lo niegas más fuerte se hace, esa inseguridad que crece día a día ¿quieres desaparecer?



Me tensé al escuchar mis pensamientos y sentimientos saliendo de su boca. Los quería olvidar, luchaba minuto a minuto por sacarlos de mi cabeza y ahí estaba ella sacándolos de su escondite. 


—No eres nada— siguió diciendo con esa diversión en la voz—un patético intento de persona, eso eres

—¡Cállate!—chille.  Mi respiración se había agitado y las lágrimas amenazaban con resbalar por mis mejillas.

—Te has convertido en un fantasma, una mierda tan invisible que nadie te extrañaría. ¿Crees que alguien preguntará si acabo contigo? ¿Qué alguien lamentara tu ausencia? 


Fue como un golpe en el pecho, el aire escapo de mis pulmones y el dolor recorría mi cuerpo. Los brazos que me apresaban lograron evitar mi caída, sentía las rodillas débiles. No quería escucharla más, había mantenido encerrada esas ideas en el rincón más apartado de mi mente, y ahora ella estaba haciendo que los afrontara, me estaba castigando con ellos. Quería destruirme y lo estaba logrando. 


Gente que conocía y quería pasaba por delante de mí, pero no me veía o no querían verme. 


—Grita, pídeles ayuda, ve lo poco importante que eres en sus vidas

—No… no… por favor— murmure dejando caer la cabeza para ocultar las lágrimas.

—Grita— gruño antes de propinarme un fuerte puñetazo en la espalda, consiguiendo un agudo grito de dolor. Agarro mi cabello, obligándome a levantar la cabeza para mirar a la gente. —Pídeles que te ayuden— nuevamente un golpe, ahora más fuerte.

—¡Basta!—grité y vi un par de rostros mirarme, pero no hicieron nada, era como si no existiera. Aquel dolor, el que apareció al confirmarse mis temores, fue mayor a cualquier golpe. Podía morir, desaparecer, podía gritar junto al oído de cualquiera y a nadie le importaría, nadie haría nada.


Me sentía asfixiada, necesitaba aire pero no había. Las lágrimas escocían en mis ojos, y mi garganta seguía apretada, solo temblaba y pedía que todo se acabara, que dejara de doler, que alguien, quien fuera, me sacara de ahí.


—Pero no lo hay, ya es hora que lo entiendas— su voz ya no sonaba divertida, estaba sería, como si mi dolor le afectara en algo, pero no le importaba, ella estaba ahí para acabar conmigo. No sabía si era un ángel o solo un cruel verdugo, lo único claro era que no escaparía de sus manos.

Me rendiría, no quería pelear por una vida que no merecía. Quería que el dolor desapareciera, quería paz… quería morir.

—Hazlo de una vez, ¡mátame de una puta vez!—grite y sentí el frio filo de un cuchillo rasgar la carne de mi pecho internándose hasta mi corazón.

5 comentarios:

Bell Skade Dijo:
7 de agosto de 2013, 9:49

Estoy impactada, esto parece una escena de terror con alguna furia (osea Psique) enfrentando a tus temores, pero yo se que extrañaría como loca a la víctima. Me gusto mucho de una manera tetrica, TQ!!!!

Kramer Dijo:
7 de agosto de 2013, 13:38

fuerte

Kramer Dijo:
7 de agosto de 2013, 13:52

Por cierto, esa Helena me cae cada vez peor.

Leny Dijo:
8 de agosto de 2013, 18:34

si, ahora que releeo es un poco terrorifico

Judith Dijo:
24 de agosto de 2013, 7:40

Oh!!! que intenso, me gusto, me gusto mucho, que aterrador!!!
Besos

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